
Nos gobiernan políticos prepotentes, desaprensivos, frívolos e incapaces de mostrar una reacción razonable ante los problemas. No proponen ningún Plan, ninguna idea que tienda a superar años de desórden económico.
Buena parte de la sociedad está conmovida por el miedo, la incertidumbre y por el grado de inmoralidad de los gobiernos de turno, abrumada por llegar a fin de mes.
Se consolido un sistema cuyo resultado fué el estancamiento económico, la decadencia cultural y la debilidad institucional, llevándonos a perder valores fundamentales e ir por un camino de difícil retorno caracterizado por fuga de capitales, desinversión, alza del dólar, caida del salario, desocupación y grados de inflación.
Se tolera una corrupción generalizada, la libertad y la competencia han sido dañada desde lo político y lo jurídico; el Congreso ha usurpado en muchas ocasiones los derechos individuales, con el propósito de darle al gobierno injerencia en la conducción y arbitraje de la industria y el comercio.
Las negociaciones con los titulares del poder económico, sindicalistas , asociaciones, confederaciones, no han sido para elevar el nivel de la gente común. Fueron acuerdos donde, por lo genera,l partieron la diferencia; el Estado les ha dado un subsidio especial u otras compensaciones que se han transferido a los magros ingresos de los ciudadanos, licuando sus ahorros.
Esta forma de actuar esta ligada a la visión colectivista de los populismos , a los que detectan las palancas del sistema, alejados del Sistema de Partidos.