Hoy en día la información se ha convertido en un instrumento de poder; ha sido capaz de atraer la opinión de la sociedad influyendo en ella de una manera voraz, un elemento de manipulación a través del que se defienden diversas posturas e ideologías, un elemento que incide en nuestra manera de pensar inconscientemente. No toda la información que llega a través de los medios es fiable, sobre todo aquella que denominamos “prensa amarilla” en la que se dan preferencia a los escándalos, la mayoría ficticios, para conseguir seguidores, asimismo algunos diarios defienden posiciones políticas o económicas, aparentando, en principio, ser neutrales. Una vez descubierto el valor extraordinario de la prensa, todos los representantes tratan de aprovecharla en su servicio, pero llegó el momento en el que el instrumento se hizo superior a sus manipulaciones. Todo ello da lugar a que se creen asociaciones de vigilancia continua para prevenir el abuso que se ejerce desde el llamado cuarto poder; estas asociaciones luchan contra la manipulación de la información, contra el engaño que se pueda desempeñar a través de los medios de comunicación, un ejemplo de ello es la FAIR (“Fairness and Accuracy in Reporting”) oficina creada en USA con base en Nueva York. Actualmente la falta de control sobre los medios y la planificación deliberada de estrategias, llevada a cabo por los grupos de prensa poderosos, son capaces de crear opiniones entre los ciudadanos que favorezcan a sus intereses, incluso ayudar o perjudicar a los políticos en las elecciones consiguiendo votos a favor o en contra. En las Jornadas de Comunicación de la CEA los asistentes al debatir sobre el tema afirmaron que “un medio de comunicación sólo será creíble cuando éste sea independiente, libre de cualquier coacción”. En resúmen, la información presente tanto en la prensa escrita como en radio, televisión e Internet se ha convertido en un elemento de posible manipulación en cualquier sitio del mundo, que no puede ser controlado por ninguna ley y no conoce límites: hablamos del cuarto poder. El poder, está considerado como un elemento con capacidad para tratar de persuadir y de influir sobre la ciudadanía gracias a que posee los resortes socioeconómicos e informativos para ello. Por consiguiente, tanto el poder político como el económico es el poder que emana de un sistema concreto: la información. Este poder real lo forman grandes empresas de las finanzas, las telecomunicaciones, la información... de una forma explícita, clara; pero también existen otras presentes de forma implícita, supuestas empresas accionistas que se ven beneficiadas a través de los medios a los que respaldan. La información ha sido definida como el “cuarto estado del reino” por Maculay y como “cuarto poder” por Edmund Burke; en la actualidad, la información, es un elemento del primer poder, del poder que un sistema contiene. Al hablar de poder e información hay que interrelacionar tres conceptos: información, periodismo y publicidad. Cuando en el mundo de la información se dan intereses publicitarios, la libertad del periodista y del creador disminuye, lo que es un obstáculo para que reconozcamos la existencia de una publicidad correcta, informativa, veraz y no agresiva. Como ya sabemos la información es enviada al receptor a través de un canal, esa información contiene un conocimiento determinado y ese conocimiento es puesto en común. Atraviesa las fases de emisión, codificación, transmisión, descodificación y recepción produciendo en sus destinatarios una intención ideológica, esta ideología denota un sistema de representaciones sometido al sesgo, al rumbo de una perspectiva y de un interés particular. Las estructuras han sido consecuencia de la acción del ser humano. Es preciso indicar que, por sí mismas, no constituyen un elemento negativo, la negatividad viene dada por la apropiación de que son objeto para el interés particular. Según una encuesta realizada a fines de 2022 el 72% de los encuestados afirman que la comunicación influye en el pensamiento humano de una manera positiva o negativa dependiendo de sus ideologías. El 86% alegan que no se da a conocer toda la información que se ocultan algunos temas relacionados con la política, la salud pública, las drogas, el terrorismo... todo lo que afecta a nuestro entorno, a la sociedad. El 98% se da cuenta de que la información es un elemento manipulador y que generalmente defienden posturas políticas o económicas. Todos los medios de comunicación tienen demasiada influencia sobre nuestra manera de pensar, nos atacan, nos manipulan, violan la intimidad de los famosos, los acosan... todo por llevarse a la boca un pedazo de gloria, por estar ejerciendo lo que hoy llamamos el “cuarto poder”. Los medios de comunicación, hoy por hoy, hacen lo que se les antoja, no hay reglas, no hay control... sólo un montón de información, creerla o no ya es cosa nuestra.
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